La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos a la libertad; y este cántico maquinal es muy compatible con las cadenas y opresión de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad.
ARGENTINA HERMOSA OTRA VEZ
Manifiesto
Nos hallamos ante el agotamiento de un tiempo que ya no sostiene sus propias promesas. La voracidad e indiferencia han erosionado los cimientos de la convivencia, dejando a la vista las ruinas de un sistema que pretende ignorar la dignidad del alma. Sin embargo, en esta fisura de la historia emerge una verdad indomesticable. La libertad solo es real cuando se fundamenta en la igualdad sagrada y en el cuidado mutuo de los pueblos.
#Amor #Justicia #Belleza
Asumir este presente exige despojarse de las máscaras del pasado. La soberanía elemental comienza en el dominio de la conciencia y en el reconocimiento de nuestras heridas para transformarlas en fuerza común. Reivindicamos una política que recupere su carácter venerable, practicando el amor como poder, la justicia como escudo y la belleza como destino. En el despertar de los millones que fundamos la nueva humanidad, proclamamos nuestra decisión inquebrantable de realizar:
- Un futuro donde la dignidad sea el pan de cada mesa, garantizando a cada ser el derecho a una vida plena y el respeto sagrado a toda forma de encuentro humano que busque la paz.
- Una democracia que vibra con libertad y equidad, fortaleciendo los lazos que nos definen y protegiendo los dones de nuestra tierra como el patrimonio vivo que entregaremos a los que vendrán.
- Un país que decida su destino con la frente alta, firme en su independencia y unida en la integridad de un territorio que el mar custodia y que nos pertenece por derecho de historia y de corazón.
- Una Nación que transforme la violencia en acuerdo y solidaridad, garantizando una convivencia plural y fraterna bajo el amparo eterno de la Memoria, la Verdad y la Reparación.
Legamos la convicción de que el dolor cede ante la integridad de los actos y la fuerza de la solidaridad efectiva. Sobre los lazos rotos, el nudo; ante el caos, el imperio de la audacia. Nuestra obra será recordada por haber sostenido la luz en medio de la tormenta, con la voluntad de quien sabe que la templanza es el fruto más noble de la justicia. Que la dignidad guarde la raíz primordial de nuestra historia. Y que lo último sea, al fin, el inicio de todo.